jueves, 28 de abril de 2011

De estrellas y ocasos

Sobre un muro de recuerdos te vi, tranquila, dormida
apenas buscando estrellas, apenas recordando olvidos.
No estaba buscando un atardecer ni un recuerdo, ni el sol, ni un murmullo
de sonidos suaves ni un aroma tenue como el tuyo
y a pesar de todo, te encontré. Noche, día, estrella. Mujer enorme, mujer grande. 
Tantas noches te vi, tantas. Tantas tardes pensé en ti, tantas.
En tantas estrellas te vi por tantas noches, que terminé por soñarte.
Quién diría que una tarde por la noche de algún día me soñaría contigo.
Una mañana de un ocaso quise tomar tu mano, sentirte cerca
inundando mis recuerdos con tu nombre
estremeciendo cada estrella de mis sueños. Y te vi. Por fin como soy.
Rompí mi promesa de no atrapar estrellas, de no robar ocasos otra vez.
Otra vez te vi y esta vez te ame, te quise, te extrañe, te extrañe tanto.
Nombres después, letras adelante, me di cuenta.
Otra vez traté de robar estrellas de atrapar ocasos.
Traté de aprisionar la flor más bella, la más libre.
Entré al lugar de donde nunca salgo, de donde nunca vengo.
Apenas supe cómo, me vi desnudo y solo, alejándome de ti
llorando por perderte, sufriendo por no verte.
Estoy así ahora, llorando por mi, por ti, por lo que no fue por lo que no es
juntando los pedazos del que fui para ti, el que robó estrellas y guardó atardeceres.
Estoy así con los brazos abiertos, dispuesto a ser lo que tú quieras porque te quiero
sin condición, sin pena, sin medida. Soy lo que soy y soy para ti cuando lo pidas.
Tengo ahora una estrella en el bolsillo que es tuya
estoy solo por las noches, esperando verte, y llevo conmigo una puesta de sol para ti
quiero dártela si la aceptas, si quieres ser mi noche nuevamente, mi estrella.
Una vez quise ser lo que no era y termine siendo lo que no quiero ser.
Imbécil, solo, triste, lejos de ti, absurdo, sin sentido, sin noche para mis estrellas.
Enorme mujer, bella, grande, hermosa. Dame una oportunidad de estar cerca
romper de nuevo el hielo, sin dañarme sin desear lo que no soy sin ser lo que no era.
Olvida un segundo, un minuto un día. Olvida que te quise sin darme cuenta
Enorme mujer, grande hermosa y admirable. Te quiero, te quise y ya eres mia.
Nada tuyo me es ajeno, te quiero y eso no cambia por que tu pena es mi pena
muero sin verte y vivo sabiendo que estas bien. Dame el gusto de saber que eres tú.
Inmensa mujer de cuerpo eterno, de risa grande, de voz tierna.
Vuelva a darme la vida en un tu sonrisa, que yo estaré siempre a tu derecha.
Inmensa mujer de piel de día, de pelo de noche de labios de sol anocheciente
dame la vida en tu sonrisa que me muero sin saber que me recuerdas
Aunque sea quí, sombra fiel. Con una estrella en la bolsa y en la mano un ocaso.



jueves, 21 de abril de 2011

Noche y día

¿Has visto cómo amanecen los sueños?
Cómo se van estirando, cómo crecen,
Cómo finalmente maduran, se hacen carne
y aprenden a volar por si mismos.
Y me pregunto: ¿has visto un sueño cuando anochece?
Cómo se expande, cómo se relaja,
Cómo sus formas se hacen suaves
y su aroma empieza a llenar los espacios entre los cuerpos.
Seguramente no lo has visto como yo.
Seguramente me estabas mirando a los ojos cuando ocurrió.