miércoles, 10 de septiembre de 2014

El hombre próspero

Un día como tantos, abrí los ojos, me asomé a la ventana
y la primer persona que vi me dijo –Mira, soy mejor que tú, soy próspero.
Dije yo incrédulo -¿Por qué lo eres? ¿Cómo lo eres?-
Me miró con aire inhóspito.

— Mira, renuncié a mi tiempo,
vivo ocupado, tengo miles de tareas y las cumplo—

De nuevo incrédulo le dije
— ¿Y cómo es que así eres próspero?—
     Tengo lo que tú no tienes, mira, tengo un auto, me envidian,
mi ropa dice un nombre, mi casa, mi mujer, mi reloj,
dicen que soy próspero —

Le miré un momento de arriba abajo, vi sus ojos cansados 
  Tengo un sueño, tengo tiempo para soñarlo,
 y justo ahora voy a hacerlo— dije yo.

Y el hombre próspero se alejó de mí.

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